
En estas primeras dos semanas de mi salida he cumplido casi al pie de la letra lo que me había propuesto, no sin haber cometido algún desliz, cosa normal en esto de "bajar de la montaña".
Lo acertado fue y sigue siendo el tipo de comida que consumo (frutas, verduras, avena), la cantidad de veces que como por día (cada 3 horas aprox.), la cantidad de la comida en cada ingesta surge de una medida propia mía, que es mi mano. Es decir, lo que cabe en mis dos manos puestas una sobre la otra, haciendo con ellas una especie de esféra.
Los deslices fueron básicamente en este punto también. Hubo días en los que he comido más que eso y no fueron buenos.
Lo positivo es que el peso que tuve en el último día del ayuno se sigue manteniendo, en clara señal de que el cuerpo está de acuerdo con dos cosas:
1. que el peso anterior no le era necesario
2. que con lo que como y cuánto, le alcanza, porque no pide más.
Y yo de paso aprendo más sobre las propiedades de cada tipo de alimento, sus particularidades para así poder comer lo suficiente, sin tergiversar la medida de lo que en verdad necesito.
Y a los escépticos de la buena alimentación les dejo aquella imagen de arriba:-------->>>>
Saludos
Loco que clitoresca que es esa manzana... será una así con la que cayó Adan en el pecado ???... :)
ResponderBorrarYa me volví un creyente... escéptico yo? ;-)
Saludos y felicitaciones por la fuerza,
a
La vida sana, es como esta fruta, Antonio.
ResponderBorrarCuando empecé la salida con sus jugos, sentí como estaba llena de vida.
Gran abrazo, maestro