sábado, 31 de enero de 2009

DIA 10 - el Ascenso


Algunas veces he comparado el ayuno con el ascenso a una montaña. La similitud reside en la naturaleza de esas dos actividades. La dos cuestan esfuerzo.  En ambas hay lucha, tanto con la naturaleza, como con uno mismo (que uno es parte de ella). Yo nunca hice montañismo serio, pero accidentalmente tuve varias veces que trepar en condiciones precarias alguna que otra pared rocosa, y conozco la sensación de estar sin seguro a unos 15 - 20 metros. De ahí la comparación. 

En el ayuno es todo muy parecido. La resistencia, la perseverancia, la voluntad, hasta la euforía.

Y también los miedos, las dudas, la vacilación, hasta la pusilanimidad. Dicen, si uno quiere conocer a una persona, tiene que subir con ella a una montaña, aunque si uno elige la persona equivocada, puede perder la vida. En mi "ascenso" yo subo conmigo mismo. Me voy conociendo. Me voy sincerando conmigo mismo, y con los demás.

El que quiera conocer sus lados fuertes y flacos,  y está en su sano juício, entre otras hazañas, ya sabe: puede ayunar.

Como ya dije al principio de este blog, no es mi primera experiencia de ayuno. Ayuné no muchas veces en mi vida, eso sí, pero las veces que lo hice, lo hice a conciencia. Ya subí algunas "montañas" solito, y esta vez no dudé en llevarme a mi mismo conmigo en esta subida. 

Como bien consta de los primeros días, mi idea inicial era menos ambiociosa que ahora. Ya creo haber explicado las razones del cambio de planes, aunque reconozco que NO ES LO HABITUAL - ésta es una excepción que confirma la regla.

La regla del ayuno metódico es clara: " La duración del ayuno es fija". La interpretación de esa regla está en prevenir aquellos casos "eufóricos", donde el ayunante al sentir que no le cuesta mucho pasar el tiempo propuesto sin comer, por excitación del "poder" que descubre, o por querer bajar rápido de peso (lo más común), se enfrasca en una corrida contra el tiempo, sin saber las consecuencias. Las consecuencias pueden ser muchas, todas - en contra del que lo hizo. 

En qué mi caso es diferente del caso de un "aventurero del ayuno"?

En que soy conciente para qué estoy ayunando, donde la cuestión "peso", o cuestión "poder" no están en lugares de privilegio. Lo que pasa es que esos dos factores están intrinsecamente adyacentes al acto de ayunar. Así se debe sentir un montañista, al escalar su cima - iluminado. Cuando uno sube su Montaña, puede ver las cosas que están a su lado, y puede ver lo que está muy lejos.

En el Ayuno es igual.

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