
Este día ya está llegando casi a su fin, sin sobresaltos, como los otros. El hecho más destacable fue mi reencuentro con el Agua. Es muy curioso como el organismo sabe lo que quiere, cuando está sano, y hasta cuando está enfermo. Durante los 3 últimos días, la sed fue notándose poco a poco, sin causarme gran preocupación. Hay una tremenda diferencia entre el ayuno voluntario y la hambruna, como hay diferencia entre la paz y la guerra. Y también en que en el ayuno terapéutico uno sabe cuando volverá a comer. Por lo tanto, los 3 días sin consumir agua fueron como un experimento, ya que nunca antes hice ayunos así.
Leyendo sobre la clínica del ayuno (sí, existen estudios hechos ya hace décadas sobre el tema), encontré que desde el punto de vista fisiológico, durante el Ayuno completo (sin consumo de agua), el organismo no sufre un deficit significativo de líquidos, ya que sobre cada kilogramo de masa lipídica (o glucógeno) se libera hasta 1 litro del agua endógena (metabólica). Los líquidos que pierde el organismo en la perspiración cutáneo-pulmonar y la diuresis (respirando, transpirando y orinando) en las condiciones climáticas normales no son muchos, siendo unos 1,5-2 litros cada 24 horas. De modo que el deficit de agua no supera 0,5-1 litros cada 24 horas, lo cual, dentro de las condiciones metabólicas principales disminuidas se considera fisiológicamente bastante aceptable. Si la absoluta ausencia del agua y el alimento no supera los 3-4 días, la deshidratación del organismo es sólo de ligera graduación.
Y hablando sobre las condiciones climáticas, creo que fue una buena idea hacer la prueba de los primeros 3 días, ya que está muy fresco, llovió durante varios días, y la sed no se hizo sentir tanto.
Bueno, yo sigo ayunando, ahora tomando y bebiendo mi agua mineral.
Los sistemas en orden. Duermo bien (8 horas). El peso corporal disminuyó en unos 3 kg, lo que es totalmente normal.
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