Hoy todo el día fue una sucesión de chaparrones y ráfagas de viento.
Me desperté como a las 6 de la mañana, porque estaba lloviendo a cántaros... Fue divertido ver como mi ropa pasaba por un segundo lavado, dejada por mí en el patio a noche... Como ya era tarde para salir a "salvar" la ropa, y aún temprano para salir de la cama, decidí volver a ver el sueño que aún no había terminado de ver...
Los Sueños.
Siempre me sucedió lo mismo. En la epoca en que me había convertido en vegetariano como a los 15 años (movido más por el desafío de lograrlo, que por alguna otra cosa), los sueños en los que me la pasaba superando las tentaciones de comer algún plato con carne se me venían muy seguido. Y cuando "me comía" por error en algún sueño algo que contuviera algo de carne, al despertar sentía que me había traicionado a mí mismo. Tal fue mi idealismo que llegué a no comer nada que no fuera de origen vegetal durante más de 15 años. Pero, pienso yo, como aquella decisión juvenil fue una prueba que me propuse, al pasar los años, decidí que la prueba fue superada, volviendo a comer pezcado, pollo, y hasta algún churrasco he comido también. Aunque, debo reconocer que el disparador de la decisión de volver a ser homnívoro, fue de índole ética, ya que tuve que pasar algunas temporadas en las casas de gente amiga que, como es habitual, en su día a día cocinaba y comía generalmente de todo. Y yo, siguiendo una vieja ley para cada viajero, que dice: "Come aquello que comen los dueños de la casa donde te hospedas", decidí cambiar. De lo cual no me arrepiento.
Ahora que estoy nuevamente en una condición tan especial como es la de ayunar, los sueños "gastronómicos" están ahí, como corresponde a un cerebro que trata de entender qué es lo que pasa, y por qué el dueño de esta cabeza de repente dejó de comer, tratando de rellenar el faltante con imagenes oníricas comestibles de diferente combinación. Hasta ahora los sueños fueron pasables, y si "he comido" algún bocado, al despertar ya no me reto, sino sonrío, recordando el verídico sabor de "lo comido"... Igualmente, la mayoría de los sueños que tengo (yo sueño muchísimo) no son sobre la comida.
...Ya como al mediodía, me despertaron unos golpes en mi ventana. Era mi vecina que me quería avisar que sacara la ropa SECA, que si no, se iba a mojar (había empezado a llover nuevamente). Ahí estaba mi ropa pasada por lluvia y secada por el fuerte viento, contenta ella, y contento yo.
En cuanto a lo casi anecdótico de mi ayuno, parece mentira, salvo alguna sensación de relajamiento general, debido a la economía metabólica interna, en lo restante está todo calmo y tranquilo. Bebo mi agua mineral, intercalándola con algún "manjar" de agua mineral gasificada.
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